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Se llevó a cabo el Conversatorio Agricultura, alimentación y ciudad.

De izquierda a derecha: Mauricio García, FAO; Paul Zeller, Universidad Paris 1-La Sorbonne; Alejandra Pérez, PUEC-UNAM; Israel Martínez, SEDEREC; Gerardo Torres Salcido, CIALC-UNAM y Delphine Prunier, PUEC-UNAM y CEMCA.

La alimentación: problema prioritario del desarrollo urbano.

Las cadenas cortas agroalimentarias: una alternativa al sistema alimentario dominante, una práctica sustentable que privilegia la escala local en las ciudades.

 Académicos, actores de la sociedad civil, productores y funcionarios públicos, dialogaron sobre las prácticas de producción, distribución y consumo de alimentos en el espacio metropolitano y las alternativas sociales para hacer frente a los retos que plantea la economía mundial y las cadenas de producción en las grandes ciudades.

El Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) de la UNAM, el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (CEMCA) de la Embajada de Francia y el Centro Alter-nativo Ameyalli por la Ecología, organizaron el 15 de junio el Conversatorio Agricultura, alimentación y ciudad. Territorios, actores e iniciativas desde los espacios periurbanos, en la Casa de las Humanidades.

Durante la inauguración el Dr. Javier Delgado, director del PUEC-UNAM, subrayó la necesidad de que la academia fortalezca los esfuerzos en investigación aplicada desde una perspectiva crítica y propositiva para construir una agenda en éste y otros temas con los actores involucrados. El Dr. Bernard Tallet, director del CEMCA, destacó que en el contexto neoliberal es prioritario reflexionar sobre la producción agrícola y para nuestro país un desafío es delinear políticas públicas que apuntalen los espacios periféricos de las grandes urbes.

En la primera mesa, moderada por Luis Pérez Llamas del Centro Alter-nativo Ameyalli por la Ecología, Gerardo Camacho, agricultor orgánico de la organización Xochimancas del Ajusco aseveró que 40 por ciento del territorio de la Ciudad de México es rural y aun cuando enfrenta la presión de las inmobiliarias, esta zona puede rescatarse para la producción agrícola a través de la agricultura orgánica, que brinda salud para el campesino, el campo y el consumidor. Si el territorio rural de la ciudad no se conserva, esta urbe tiene pocas posibilidades de sobrevivencia.

El Mtro. Israel Martínez, coordinador de capacitación en la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC) reconoció que en la capital las iniciativas de cadenas cortas de alimentación han nacido desde la sociedad civil y es un reto para la Secretaría impulsar políticas públicas integrales, promover las cadenas cortas en los espacios públicos y difundirlas, al igual que difundir las ventajas de la agricultura orgánica.

Por su parte Fiorella Espinosa, investigadora en salud alimentaria en El Poder del Consumidor, resaltó que es necesario empoderar al consumidor ya que las políticas públicas que forman la base de las decisiones de los consumidores, obedecen a los intereses de la gran industria alimentaria.

La destacada investigadora de la UAM-Xochimilco, Dra. Miriam Bertran Vilà, celebró que el PUEC haya tomado el tema de la alimentación como uno de los principales problemas que enfrenta el desarrollo urbano. Afirmó que se ha demostrado que la obesidad es resultado del Tratado de Libre Comercio y argumentó la imposibilidad de que la Ciudad de México se alimente a sí misma, entre otros factores, por la competencia por el agua entre la urbe y la agricultura. También se debe estudiar el impacto que tiene el narcotráfico en la producción de alimentos.

Actualmente los fenómenos en la salud del cuerpo de las personas son paralelos a lo que pasa en el ecosistema en la producción de alimentos, añadió Gabriela Jiménez, directora de La Salud Interior, quien propuso sacar a la industria alimentaria de los hogares.

En la mesa sobre Seguridad alimentaria y ciudad, Mauricio García, coordinador del proyecto de cadenas cortas agroalimentarias de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), coincidió en que sería muy difícil que la zona rural abasteciera a una ciudad de casi 9 millones de habitantes. No se trata sólo de ser autosuficientes, sino preservar la zona de conservación. La estructura de mercado de los grandes sistemas agroalimentarios causa problemas nutricionales (altos índices nacionales de obesidad y sobrepeso); ambientales (México tiene un gran problema de erosión de suelos), y de pobreza (en la Ciudad de México alrededor de 34 por ciento de la población de las zonas rurales es pobre contra el 28 por ciento de las zonas urbanas).

El Dr. Gerardo Torres Salcido, investigador del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, expresó que la tendencia de los últimos 15 años ha sido el fortalecimiento del consumo masivo a través de los supermercados. Como respuesta, hay una emergencia de ciudadanía alimentaria crítica con respecto a estos fenómenos de globalización que se expresa en estos mercados por medio de la resiliencia de los productores y desde los territorios periurbanos. El académico comentó que las políticas públicas deben involucrar amplias campañas de seguridad alimentaria que se transformen en valorización del producto local.

Paul Zeller, estudiante de posgrado de la Universidad Paris 1-La Sorbonne, compartió la experiencia de su trabajo de investigación del Programa de agricultura urbana del sector público, impulsado y gestionado por la municipalidad del Rosario, Argentina. A continuación, la Mtra. Alejandra Pérez del PUEC-UNAM afirmó que el turismo ha sido un factor de pérdida del territorio agrícola urbano, como el caso de Xochimilco, así como la presión del desarrollo inmobiliario. Las políticas territoriales deben articular lo que está pasando con los mercados de suelo para usos inmobiliarios y turísticos.

La Dra. Delphine Prunier del PUEC-UNAM, quien coordinó el conversatorio y moderó la mesa, concluyó que la renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte es un momento clave para repensar la dependencia alimentaria de nuestro país y plantear otras escalas para encontrar alternativas. Este encuentro se convertirá en un seminario permanente para que sea una plataforma para difundir conocimiento, presentar iniciativas, generar debate y comparar experiencias.

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